
SADISTIC INTENT+KRYPTS+EURYNOMOS+HELLISH CROSSFIRE
DESDE LA MAS PROFUNDA OSCURIDAD
05.09.25 / Foment Martinenc
La velada arrancó con alemanes HELLISH CROSSFIRE, quienes debutaban en España. El thrash oldschool con tintes agresivos y una ejecución muy enérgica hizo que la sala ya empezara a vibrar de verdad. Buen sonido, presencia escénica e interaction con el público hicieron que fuese subiendo la tensión poco a poco en el recinto.
Setlist Hellsih Crossfire:
Into the old and Evil Bones massacre Desecrate/glorify the sin Claw of the reaper Devil’s valley Hallowed in fire Conquerors of black souls Night of the possessed
Speed hunter




Después salían a escena EURYNOMOS, banda de black thrash germana capitaneada por Okkulto (exvocalista de Desaster). Su propuesta tuvo la crudeza necesaria para despedazar al público: riffs afilados, blast beats, gritos rasgados, buen balance entre velocidad y atmósferas oscuras. Cumplieron con creces para el respetable.


Setlist Eurynomos:
Eurynomos Heraklion axes Druid circle Coal, sulphur, saltpeter Titan God Rebel storm Phlegrean fields Spell of necromancy
Bat flight
Eye of the pantheon
Witchryder


Turno para KRYPTS, los finlandeses nos ofrecieron una dosis más pesada, más densa, con sus influencias death doom y tonos más tenebrosos. Su actuación funcionó como transición: apagaron un poco la furia pura de las bandas anteriores pero también aumentaron la sensación de que lo que venía iba a ser monumental. Algunos pasajes lentos, otros arrolladores; técnica sólida, atmósfera opresiva.



Llegaba el momento de disfrutar de los hermanos Bay y Rick Cortez, acompañados de Ernesto Bueno a la guitarra y Arthur Mendiola en batería. Desde que subieron al escenario se sintió como si el aire mismo se cargase de muerte y blasfemia. Desde los primeros riffs de “Ancient black earth”, quedó claro que no iban a conceder un respiro.
El sonido fue contundente: bajo pesado, guitarra rasgada, batería con doble bombo bien definida; los vocales de Bay guturales, cavernosos, rasgando la garganta de quien estuviera cerca de los monitores. A ratos parecían clamar desde el fondo de una cripta.
Fotos y texto: Manu Carmona


El repertorio mezcló sus clásicos con cortes posteriores como del EP "Reawakening horrid thoughts". Temas como “Funerals obscure” y “Impending doom” devolvieron esa esencia de los noventa, donde el death metal aún olía a underground, a sudor, a sudor de garaje. Asimismo, no faltaron momentos de brutalidad técnica, cambios de tempo que rompían expectativas, y algún solo de guitarra abrasador por parte de Rick.
Visualmente, la banda no se anduvo con florituras: luces rojas y azules estroboscópicas, humo moderado, poca parafernalia; todo lo necesario para enfatizar la música, más que para distraer. Pero la intensidad transmitida lo llenaba todo: las cabezas se movían al unísono, el pit se abría y cerraba, el público cantaba los estribillos más reconocibles.


