
NOT SCIENTISTS+MNFST
LAS NUEVAS MELODIAS DEL PUNK ROCK
19.09.26 / La Deskomunal
Hay conciertos que empiezan cuando la gente todavía está entrando a la sala, las cervezas empiezan a circular y desde el escenario llega ese ruido de cables, amplificadores y golpes de batería que te avisa de que esta noche no has venido a quedarte quieto.
La banda local MNFST fueron los encargados de encender la mecha. Y vaya si la encendieron. Su propuesta no entiende demasiado de fronteras: hardcore, punk, metal, electricidad y una dosis de buen rollo bien canalizada. Desde los primeros compases quedó claro que aquello no iba a ser un simple calentamiento. Sonaron compactos, agresivos y directos. El público respondió rápido: cabezas arriba, cuerpos chocando y ese movimiento colectivo que aparece cuando una banda consigue que las canciones dejen de ser canciones para convertirse en una descarga física.
MNFST tienen esa virtud tan necesaria en el punk: no parecen estar intentando demostrar nada. Simplemente salen, aprietan el acelerador y dejan que las canciones hagan el trabajo. Entre riffs afilados y una base rítmica que no concede demasiados descansos, fueron ganándose a una sala que, a esas alturas, ya estaba preparada para lo que venía después.
Setlist MNFST:
Sinners Lovesong Britpop Ghost Daydreamer Runaway Shapeshifter Alien
Dance
Unicorn
Pressure



Turno para NOT SCIENTISTS entraron con melodías, velocidad y electricidad. Su punk tiene músculo, pero también tiene canciones. De esas que se te quedan dando vueltas en la cabeza mientras todavía tienes el volumen del amplificador metido en el pecho.
Desde el primer momento se notó que llevaban muchas horas de carretera encima. Hay una química especial en las bandas que han tocado cientos de veces juntas: no necesitan mirarse demasiado para saber hacia dónde va cada golpe, cuándo apretar y cuándo dejar respirar una canción. Y eso se transmite.
Los franceses hicieron lo que mejor saben hacer: convertir guitarras rápidas y estribillos aparentemente sencillos en una auténtica tormenta melódica. El público, ya caliente, terminó de soltarse. De repente ya no había escenario y pista, sino una misma masa de gente saltando, empujándose y cantando. Destacando temas como: “Endgame”, “Hurricane” o “Caught in a web” dejando a más de uno tiritando.
Cuando terminaron los últimos acordes, quedó esa sensación tan reconocible después de un buen concierto: oídos pitando, camisetas empapadas y la certeza de que mañana probablemente te acordarás de muy pocas palabras concretas de lo que pasó. Pero recordarás el ruido. Y, sobre todo, recordarás cómo sonaba.


Fotos y texto: Manu Carmona




