
GUTALAX+BURIAL RUTHLESS
VELADA SUCIA Y GORRINA
11.10.26 / La Nau
Hay conciertos a los que uno acude para disfrutar de la música y otros en los que la intención es dejarse arrastrar por el caos, olvidarse de cualquier convencionalismo y salir con la sensación de haber sobrevivido a una auténtica descarga de adrenalina. La visita de Gutalax a La Nau, pertenece de lleno a la segunda categoría. La sala barcelonesa acogió una nueva parada de la gira española de los checos, una de las formaciones más reconocibles del goregrind europeo. Una cita que prometía velocidad, contundencia y ese sentido del humor escatológico que ha convertido a Gutalax en una banda capaz de transformar sus conciertos en auténticas fiestas de metal extremo.
Los encargados de arrancar la velada fueron la banda local BURIAL RUTHLESS que apostaron por la contundencia y la agresividad, construyendo una atmósfera asfixiante en la que cada cambio de ritmo parecía preparado para desencadenar una nueva explosión. El público respondió con una energía acorde a la propuesta, dejándose arrastrar por una descarga que no dio tregua.
Su actuación fue una buena dosis de death metal técnico sin filtros: crudo, oscuro y ejecutado con una actitud que reivindica la esencia más visceral del underground. Burial Ruthless no necesitó grandes discursos ni adornos innecesarios; bastaron la distorsión y la velocidad para dejar su huella en una noche dedicada a los sonidos más salvajes.




Cuando hablamos de GUTALAX, la etiqueta de goregrind se queda casi corta para explicar todo lo que representa la banda checa. Su propuesta combina riffs acelerados, voces deliberadamente grotescas y una estética escatológica que convierte cada actuación en una celebración del lado más gamberro del metal extremo. Lo interesante de los checos es que detrás de semejante despliegue de humor absurdo existe una maquinaria musical perfectamente orientada a su objetivo: canciones directas, ritmos frenéticos y una capacidad innegable para conectar con un público que sabe exactamente a qué ha venido.
Aquí no se trata de mantener una pose solemne ni de convertir el concierto en una demostración de seriedad. La banda juega precisamente con lo contrario: exageración, provocación y una actitud festiva que rompe las barreras entre escenario y audiencia. En una noche como esta, la propuesta de Gutalax encaja con una escena que no necesita grandes artificios para reivindicar su identidad. Basta con amplificadores, instrumentos, volumen y una banda dispuesta a llevar su particular universo musical hasta las últimas consecuencias.
Empezaron el repertorio con temas como: “Assmeralda”, “Poopcorn” o “Buttman” desatando el jolgorio sobre la pista donde dónde volaban por los aires balones hinchables, globos y rollos de papel higiénico. Despidiéndose del respetable con las canciones “Fart and forious”, “Total rectal” y “Strejda Donald” con la que suelen terminar sus shows.
Gutalax no necesita solemnidad: necesita volumen, velocidad y ganas de dejarse llevar. Y pocas bandas han sabido convertir esa fórmula en una identidad tan reconocible dentro del underground europeo, demostrando que tienen cuerda para rato.


Fotos y texto: Manu Carmona




