
ZEKE+REANIMATORS+CRÚ
LA GASOLINA DEL ROCK'N'ROLL MAS SALVAJE
03.04.26 / Sala Upload
La noche en la Upload tenía ese aire eléctrico que precede a los conciertos del rock’n’roll mas crudo y veloz. Los encargados de abrir fuego fueron CRÚ, los de la Costa Brava subieron al escenario sin demasiadas ceremonias. Su sonido, crudo y directo, fue como un puñetazo seco: riffs afilados, batería nerviosa y una actitud que no pedía permiso. El público, todavía acomodándose, tardó apenas dos canciones en acercarse al escenario. Hubo algo magnético en su forma de tocar, como si cada tema fuese a desmoronarse en cualquier momento, pero nunca lo hiciera. Cerraron con una intensidad que dejó claro que no estaban allí para calentar motores, sino para incendiar la sala desde el minuto uno.
Setlist Crú:
Tempesta Salidas Descontrol Aixeca’t, desperta, dispara Bruixa stoner Ácid Societat Nit del morts P.M.A. We are 138 (Misfits cover) Com tu vas ser Cómo y porqué I si vols caure




Después llegaron REANIMATORS, los catalanes que cambiaron el pulso de la noche sin perder energía. Más melódicos pero igual de contundentes, construyeron una atmósfera que oscilaba entre la urgencia punk y un cierto aire oscuro, casi cinematográfico. Su frontman dominaba el escenario con una mezcla de carisma y descontrol, despojándose de su vestimenta poco a poco tanto él como el guitarra que se despelotó por completo convirtiendo la sala en un hervidero.
Setlist Reanimators:
Extermini 45 rpm Cruising Día de furía La púrria Crits a la nit Mad Max Vacaciones




Pero lo que vino después fue otro nivel. Cuando ZEKE irrumpió en escena, no hubo transición posible: simplemente empezaron a tocar como si el tiempo fuera a acabarse en 30 minutos. Y, de alguna manera, eso era exactamente lo que parecía. Canciones encadenadas sin pausa, pura velocidad y volumen al límite. Era más una descarga que un concierto.
El público respondió como cabía esperar: pogo constante, cuerpos chocando, sudor en el aire. Cada tema era más rápido que el anterior, o al menos eso se sentía. No había espacio para respirar, ni siquiera para pensar. Solo quedaba dejarse arrastrar por esa avalancha sonora que los norteamericanos convirtieron en su sello.
No hacía falta más, la conexión estaba ahí, en la violencia compartida del sonido y en la complicidad de una sala completamente entregada. Destacar clásicos de la banda como: “Highway star”, “Flat track” o “Mountain man” con las que gozaron los más veteranos del recinto.
El concierto terminó casi tan abruptamente como empezó. Sin bises, sin discursos, sin despedidas largas. Las luces se encendieron y por un instante todo pareció irreal: la gente jadeando, sonriendo, algunos todavía intentando procesar lo que acababa de pasar. Fuera, el aire nocturno de Barcelona parecía más frío de lo normal. Quizá porque dentro, durante un rato, todo había ardido.
Fotos y texto: Manu Carmona






